miércoles, 16 de abril de 2014

2014/7: La Lego Película

Suena raro viniendo de una película basada en una marca registrada, pero La Lego Película es la película de animación más fascinante en años. Pero es que Lego hace mucho que dejó de ser una simple marca de juguetes. Para todos los que de niños (y de no tan niños) jugaron con Legos esta película se disfruta de una forma especial, pero no es exclusivo: es una oda a la inocencia y la imaginación que parece perderse al cumplir los doce años, a la vez que un claro homenaje al fenómeno fan de pequeñas producciones stop-motion que se expandió especialmente con la llegada de Internet (entre los que me incluyo)

Todo es fabuloso en La Lego Película. El guión pasa por todos los tópicos imaginables y a la vez se ríe de cada uno de ellos saltando de gag en gag a un ritmo frenético y casi agotador, pero el esfuerzo merece la pena. Visualmente es una delicia inimaginable hace no tantos años, apostando por ese stop-motion que no es stop-motion pero no nos importa. Hubiera sido muy interesante que La Lego Película estuviera hecha con Legos de verdad, pero a cambio tenemos persecuciones que parecen remakes de los miles de fan films que hay en YouTube (aunque con trampa).


Si La Lego Película se planteó primeramente como un comercial largo para vender juguetes, que no lo descarto, estaríamos ante el mejor anuncio de la historia. La historia, los gags y la moraleja los hemos visto mil veces, pero nunca de esta forma. Por debajo del apabullante despliegue de efectos especiales queda patente el inmenso amor y esfuerzo de sus creadores puesto sobre todos los aspectos de esta película. Probablemente, de las mejores comedias que veamos este año. En nuestra mano está recordárselo a todo el mundo dentro de ocho meses.

Por cierto, ahí lo tenéis...

martes, 18 de marzo de 2014

2014/6: Robocop



Inaudito: el remake de Robocop no es malo. Es bastante bueno, de hecho. Lo suficientemente diferente como para justificar su existencia sin caer en la herejía de mancilla un clásico. Porque este Robocop no intenta emular el éxito del original de 1987, sino aprovechar una premisa jugosa para contar su propia versión de la historia. No es el nuevo Robocop sino otro Robocop, con sus virtudes y defectos. Aquellos que quieran un Robocop hoy deberían probar con Dredd.

Es curioso que, de lejos, el aspecto más flojo de un remake sea la acción. Los escasos tiroteos y persecuciones no son ni remotamente buenos, son horribles, aburridos, llenos de CGI poco espectacular y sacudidas de cámara injustificadas. Y es que este Robocop no mata, usa un tasser. Vale, lo reconozco, esto es bastante hereje, pero se lo perdono porque el guión, sorprendentemente, da la talla.

Algunos se quejan de la excesiva humanización de una figura que debería estar disparando a delincuentes en el pene en vez de pensar en su familia, pero ojo, esta es la primera vez que me he creído a Robocop. Si el original era una fábula ultraviolenta, este es el biopic. O quizás estemos ante otro casi de Nolanitis aguda, de insuflar realismo y dramatismo a algo que no lo necesita. Sea cual sea, el caso es que está muy bien llevado. Los conflictos morales entre los personajes de Michael Keaton (^^), que no sé si se podría considerar como villano, y Gary Oldman, que casi parecen los protagonistas de la película, está estupendamente llevados. Tanto, que Robocop llega a parecer un secundario. Igual que TDKR era una película de Batman sin Batman, esta es una película de Robocop sin Robocop, donde los tiroteos han sido sustituidos por reuniones. Lo cual hace aun más increíble que funcione tan bien.

Aún quedan reminiscencias del original, por supuesto, aunque estas no corren tanta suerte. El desaprovechadísimo Samuel L. Jackson intenta paliar la ausencia de sátira social que sí funcionaba en la original, quizás porque tenía un tono mucho menos serio. Y una pena que el tema original de Basil Poledouris apenas salga dos veces y como un remix dubstep de mierda. Ni que decir tiene que esto es un PG-13, así que no intentéis buscar desesperadamente salpicones de sangre en las escenas de acción como hice yo. Muy poco queda del clásico en el remake, y eso es bueno, porque lo que no mostraba el original este lo hace, y al revés. Son, en esencia, dos películas complementarias, pero que si las juntaras formarían un cacao rarísimo, así que es mejor dejarlas las dos juntitas, una siendo una obra maestra y otra siendo una buena película de ciencia-ficción que, con un poco más de valentía, podría haber llegado muy lejos.

Aunque todos sabemos que el mejor remake de Robocop que se haga jamás es este.

domingo, 16 de marzo de 2014

2014/5: Nebraska


Si Nebraska hubiera ganado el Oscar, hubiera supuesto un enorme Zas, en toda la boca a Hollywood y la megalomanía de película como El Lobo de Wall Street, American Hustle o Gravity.  Nebraska es una película sencillísima, y si bien se le puede achacar a Alexander Payne el uso del blanco y negro para alimentar su espíritu indie, se le perdona porque Nebraska es también una película preciosa, un encantador relato sobre la vida, la vejez y la muerte. Poco más tengo que decir de esta película redonda, es una pequeña maravilla que todo el mundo debería ver. Bueno, y que la banda sonora es “robada”, pero no creo que importe, ¿no?


2014/4: Her



Un hombre se enamora de un sistema operativo. Si la premisa ya suena prometedora, el resultado final es maravilloso. Una delicia narrativa y visual, un guión original y atrevido plasmado con suma elegancia. Casi todo el peso cae sobre los hombros de Joaquin Phoenix, que borda un papel dificilísimo al basar casi toda su interpretación en el diálogo con una persona que físicamente no es real, por muy sensual que suene la voz de Scarlett Johansson.

A pesar de las evidentes peculiaridades de una relación amorosa entre un hombre y una inteligencia artificial, plasmadas de forma más o menos acertada, Her es básicamente una típica historia de amor, si bien es en la atención al detalle donde más brilla. Desde el extravagante empleo del protagonista, la visión austera del futuro, la fotografía y la música a lo Lost in Translation o los videojuegos que testea el personaje de Amy Adams, cada línea de diálogo, cada fotograma es una pequeña obra de arte que conforma una de las películas más brillantes del año.

Incluso en los momentos más extraños y prescindibles del conjunto (escenas que, o bien no aportan demasiado a la trama, o bien lo hacen de forma un tanto ambigua) se disfruta de una seguridad y elegancia tanto en el guión como en las formas que desde luego no dejan indiferente. Una de las películas que más huella me ha dejado en mucho tiempo, que con sus virtudes y sus pequeñas imperfecciones la coronan, de lejos, como mi película del año (2013).

viernes, 7 de febrero de 2014

2014/3: La Gran Estafa Americana


Primer bajón del año, y este duele. American Hustle no es un rotundo fracaso, pero se siente muy descompensada: un excelente trabajo de actores al servicio de una historia que no les hace justicia. El trío protagonista Bale/Cooper/Adams es excelente, pero es Lawrence la que roba el show: un segundo Óscar daría el cante, pero lo cierto es que estaría perfectamente justificado.

Pero al final su increíble trabajo se diluye en un guión que no termina de despegar. Tiene la astucia y los giros que se podrían esperar de su título, pero ninguno consigue despertar demasiado interés, más allá de seguir disfrutando del espectáculo interpretativo, que no es poco. Ver esta competición de talentos resulta lo suficientemente satisfactoria como para justificar la entrada, y eso, junto con un guión con puntuales momentos de brillantez, salva la película, pero la sensación de oportunidad perdida queda presente.

Lo peor es que, si no hubiera ganado el Globo de Oro, ni hubiera conseguido tantas nominaciones, ni fuera lo más puto mainstream junto con El Lobo, estaría hablando de una forma diferente, y esto sería una pequeña sorpresa, como lo fue Cruce de Caminos el año pasado. Desgraciadamente, estamos hablando de la que se supone que es una de las mejores películas del año. Si gana el Oscar, será otro año más cabreado con la Academia. Demonios, ¿por qué esta sí y Cruce de Caminos no? 

lunes, 3 de febrero de 2014

2014/2: El Lobo de Wall Street


Segunda película del año, porque técnicamente es de 2014, pero realmente el año cineástico no empieza realmente hasta febrero, así que la deberíamos considerar como una de las últimas películas de 2013. Sea como sea, una de las mejores películas que veré en los próximos doce meses. Poco queda por decir que no se haya dicho ya de esta película, así que seré breve: El Lobo de Wall Street es una apuesta segura, una película que es imposible no disfrutarla durante sus tres horazas.

Por muy disparatada que parezcan las situaciones de la película, la realidad supera a la ficción, y poca ficción hay aquí prácticamente todas las escenas que suceden están corroboradas como auténticas por el propio Jordan Belfort, autor del homónimo libro del que Scorsese extrae escenas exactas. Por tanto, la grandeza de El Lobo de Wall Street radica en su puesta en escena, un montaje brillante y vibrante que no da un minuto de respiro, para mayor lucimiento de un Di Caprio que pide a gritos su primer Óscar, eso sí, acompañado de un plantel de secundarios de lujo.


Es, además, una de las películas más entretenidas del año. Y aunque la palabra “entretenida” se suelta muy a la ligera, aquí adquiere una dimensión especial. Pocos directores son capaces de introducirte tanto en la acción sin que el interés decaiga en ningún momento, y menos en una película tan gigantesca como esta. Poco más que añadir: película redonda, seria candidata a Óscar, de las mejores de Scorsese.