Las dos caras de enero es un modesto thriller que ha pasado
muy desapercibida por la taquilla y ciertamente, no me sorprende. Tampoco es
una película imprescindible, pero sí merecía un poco más de atención. La narración
es muy directa y eficaz, y la pareja protagonista, Viggo Mortensen y Oscar
Isaac, llevan a cabo un duelo interpretativo muy interesante. No va a cambiar la vida a nadie, pero son 96
minutos muy entretenidos, y técnicamente, tanto la fotografía como la banda
sonora de Alberto Iglesias, es preciosa.
lunes, 25 de agosto de 2014
lunes, 21 de julio de 2014
2014/12: El Amanecer del Planeta de los Simios
No sería justo comparar El Origen con El Amanecer porque
conceptualmente son dos películas muy distintas. Sin embargo, permitirme hacer
una distinción más allá del argumento de cada película. Donde El Origen era una
película original, atrevida, relativamente pequeña pero muy emocionante, su
secuela gana en espectacularidad (obviamente) y emoción, todo para tirarlo por
la borda en su segunda mitad.
La primera hora de la película avecina un conflicto entre
humanos y simios que realmente nadie quiere, pero es inevitable, con dos bandos
inclasificables en ningún extremo. Le tocaría al espectador decidir a cuál
apoyar, si es que puede decidirse. Esto provocaría una tensión constante y
situaciones que pondrían a los personajes al límite moral y físicamente. Una
escalada de tensión que se diluye a la mitad de la peli, con el establecimiento
claro de dos villanos simios y humanos. Un giro que en su mayor parte está bien
dirigido y se siente natural, pero que da al traste toda posibilidad de ese
conflicto gris que tan interesante que podría haber sido. Al final, todo se
reduce a un artificio de dimensiones colosales, pero un artificio al fin y al
cabo, de los de apagar el cerebro y ver explosiones. Es algo que molesta
especialmente en una película tan globalmente aclamada como esta, y con tanto
potencia. Así que al final, nos quedamos con un blockbuster genérico, con malos
y buenos distinguibles para un niño de seis años.
Una gran oportunidad perdida que, eso sí, es un espectáculo
de órdago. Los simios alcanzan un nuevo tope de magnificencia con un realismo
que asusta. Todo parece que Andy Serkis seguirá ninguneado por la Academia,
pero no creo que le importe: tiene todo el apoyo de crítica y público y un
talento interpretativo que lo colocan como una de las revelaciones del nuevo
Hollywood. Un lastre, eso sí, es verlo doblado, evitarlo si podéis.
Los simios son sin duda el punto más fuerte de la película,
el día que consigan ser los protagonistas absolutos vamos a estar ante una
función colosal. Mientras tanto, comparten plano con unos humanos que,
sorprendentemente, están a la altura de las circunstancias. Bueno, todos menos
Dreyfus, Dios Santo, qué desastre su personaje. No sé que me duele más, si ver a
un personaje con tanto potencial desaprovechado así, o que ese personaje sea el
gran Gary Oldman.
En resumen, una decepción considerable este Amanecer, más
por lo que no hace que por lo que hace mal, porque mal, lo que se dice mal, no
hay demasiado. Nada que no pueda mejorarse en la próxima entrega, que esperaré
como agua de mayo, eso sí. Porque, a pesar de todo, casi cincuenta años después
El Planeta de los Simios es una de las franquicias más interesantes y con más
futuro actualmente.
Por otra parte, vemos a un chimpancé sádico montado en
caballo con dos metralletas en cada mano saltando por encima de un tanque en
llamas. Sí, olvidad lo que he dicho, compráis el bol de palomitas más grande
que haya y disfrutad. Solo no penséis mucho a la salida, ¿vale?
lunes, 7 de julio de 2014
2014/11: X-Men Days of Future Past
He de decir que Days of Future Past no me ha entusiasmado
como lo hizo First Class. Su principal problema es que, al ser una película tan
enorme, con tantos personajes, subtramas y subtemas, es difícil anclarse a
alguno en particular. Yo soy de los que hubiera preferido una secuela directa
de FC, centrándose en la enemistad de Charles / Erik, una película que
perfectamente podría haber ocurrido viendo todo lo que ha cambiado desde el
final de FC y el inicio de DoFP, contado muy por encima en esta que nos ocupa.
Casi parece que Fox haya decidido saltarse una película, considerando que FC
fue suficiente para establecer los nuevos personajes, queriendo pasar rápido al
crossover. Un poco como DC con Batman v Superman, aunque no tan exagerado.
Dejándonos de lo que pudo haber sido y no, vamos a
centrarnos en lo positivo y es que, a pesar de todo, DoFP es una buena
película. Sufre de una cierta inconsistencia, con un guión que cambia de
protagonista tantas veces (Lobezno, Charles, Mística, Magento…) que hace
difícil sacar algo concreto al final de la película, aunque eso también es
positivo en una película tan coral. Eso, junto a ciertas incongruencias menores
y paradojas temporales hacen que uno se cuestione lo que ve en pantalla
demasiadas veces, y desgraciadamente, un servidor por lo menos, acabó
sintiéndose un mero espectador en el masivo clímax final, que también por
inverosímil, resultó más artificioso de lo que me gustaría.
Leyéndome ahora, puede que sea yo el que se pasa de
exigente. Si obviamos lo anterior, solo queda lo bueno. Pocas veces nos da Hollywood
megaproducciones tan inteligentes y bien rodadas. El tema y tono de la película
es oscuro, pero constantes toques de humor aligeran el ritmo sin entorpecer el
argumento. La acción es espectacular y en ocasiones masiva, pero nunca
cargante. Peter Dinklage podría haber estado más exprimido, aunque eso podría
haber empeorado el problema que mencioné anteriormente: demasiados personajes,
y todos tan interesantes, no llegan a darlo todo. Se me antoja necesaria una
película más “intimista” para acabar de definir los personajes, algo que no
parece estar en los planes de Fox. Es sin duda interesante el futuro de la
saga, que gracias a DoFP vuelve a ser de primer orden, aunque sea a base de
cargarse todo lo anterior. Y eso también duele.
Porque, de una forma similar a lo que hizo el reboot de Star
Trek, todo lo acontecido en la trilogía original y los spin-offs de Lobezno no
existe. O sea, que el futuro en el que despierta Logan al final de la película
está cimentado en experiencias que, al igual que Marty McFly al final de
Regreso al Futuro, no recuerda. Toda secuela posterior a ese punto trataría
sobre un Logan amnésico, como no, en un mundo aparentemente perfecto pero que
desconoce (The Wolverine 2, o 3, o qué se yo, 2017). A la vez, toda secuela
anterior a ese punto debe tener en cuenta esto, con lo que quita un poco de
emoción al saber que, sea lo que sea lo que pase en X-Men Apocalypse (2016), no
será tan grave pues en el futuro todos parecen muy felices. Un lío importante,
vamos, que habrá que ver como lo maneja Fox en todas las películas que queden,
que apuesto no serán pocas. Desde luego, hype no nos falta, aunque sea por un
poco de trampa.
domingo, 1 de junio de 2014
2014/10: Godzilla
Es difícil no salir decepcionado del Godzilla de Gareth
Edwards basándose en las desorbitadas expectativas que se generalizaron tras el
primer trailer. Este reboot no marca un
antes y un después en el género, pero quienes esperaban eso deberían dejar de
preocuparse por aspiraciones absurdas y disfrutar de lo que tienen delante.
Godzilla es una película imperfecta, sí, pero es un palomiteo muy solvente que
no dejará a ningún fan del kaiju eiga
indiferente.
Inesperadamente, la primera cosa que me vino a la cabeza
mientras veía este Godzilla fue la versión de La Guerra de los Mundos de
Spielberg. Son varios los aspectos que ambas tienen en común. Lo más
importante, una dirección con muchísimo ritmo, muy concisa y directa. No se va
por las ramas con tramas o personajes secundarios que no llevan a ningún lado:
si no es importante para la trama, no le presta atención. Esto es bueno y malo
a la vez. Bueno, porque hace que una película de dos horas se pase muy rápido,
malo, porque hace que una película de
dos horas se pase demasiado rápido.
Hay varios momentos realmente buenos que, o por falta de interés o de
presupuesto (o ambas) se tratan muy por encima. Más grave aún, el monstruo del
título aparece casi como invitado. Lo peor no es que salga poco, sino que el
propio guión le deja muy de lado para favorecer a los MUTOs, la enésima
reencarnación del monstruo de Cloverfield.
Eso sí, cuando por fin sale, hace honor a su nombre.
Ciertamente, las críticas y reseñas no hacen honor a su enormidad. Y como Smaug
en su Desolación, una sola criatura justifica de sobra el precio de la entrada.
Cuanto menos se sepa del monstruo en cuestión antes de ver la película mejor.
En este sentido, una sabia, aunque también tramposa campaña promocional ha
sabido guardar la sorpresa, aunque a costa de hacernos creer que todo gira en
torno a Gojira. Cuestión de gustos, aunque probablemente una película en la que
Godzilla, este Godzilla, fuera la única estrella, habría contentado más. Lo que
sí es destacable es una buena mano de Edwards en todo lo que no son monstruos.
Al igual que en la mencionada Guerra de los Mundos, todos los acontecimientos
de la película se ven a ras de suelo, a través de los ojos de la típica familia
americana protagonista. No es que vaya a ganar un Oscar, y el guión está lleno
de incongruencias (no demasiado graves), pero de la talla más que de sobra.
Pero no quiero juzgar el producto final cuando sus virtudes
pesan mucho más que sus fallos. A costa
de realizar una película más compacta y atractiva a todo el mundo, Edwards
evita mojarse demasiado, lo cual podría haber beneficiado o perjudicado el
conjunto. Su Godzilla va sobre seguro, un entretenimiento muy correcto que
cumple de sobra su objetivo. No es la
película que esperaba, pero es más que suficiente y me deja muy satisfecho. Y
ojalá solo sea el comienzo.
viernes, 23 de mayo de 2014
2014/9: Capitán América: El Soldado de Invierno
Guau. Con El Soldado de Invierno, Marvel Studios continúa
con su espectacular racha de éxitos, tanto en taquilla como en crítica, y
vuelve a demostrar la madurez que ha alcanzado en género con el paso de los
años. Sería muy fácil atribuir este hecho a Nolan, pero si TWS destaca por su
realismo no es por ocultar toda la diversión y los colores y el buen rollo
(EJEM EJEM MOS EJEM), sino por dibujar los personajes y la historia de forma
creíble, donde no todo es blanco y negro. TWS ya no es una película de
superhéroes, sino de espías, de agentes y conspiraciones. Prueba de ello es que
en la mejor escena de acción de la película nadie esté disfrazado.
Quizás a TWS le falte esa chispa de epicidad que intentan (y
no siempre consiguen) el resto de películas superheroicas. Tampoco todo tiene
que ser épico. El Capitán América no es un personaje divertido, ni tiene
motivos para serlo. El enfoque que se le da en esta película, muy en la línea
de las viñetas de Ed Brubaker donde naciera El Soldado de Invierno hace diez
años, es la más acertada. La sensación de “pez fuera del agua” de Los
Vengadores no dura demasiado, porque enseguida nos veremos envueltos en una
conspiración con un curioso fin. A partir de entonces la trama avanza sin
demasiadas sorpresas, pero encumbrada indiscutiblemente por unas espectaculares
escenas de acción que ponen en evidencia el “efectismo” digital de sus hermanos
al reducir el uso del CGI al mínimo y favorecer las coreografías y las
acrobacias. Son estos los puntos álgidos de una película que, sin la chispa que
puedan tener Iron Man o Los Vengadores, consigue estar a la altura con un guión
coherente y una muy cuidada puesta en escena.
Si hay algo que se le puede achacar, es que algunos
personajes no están lo suficientemente bien explotados, sobre todo el personaje
del subtítulo de la película. Y aunque tendremos Winter Soldier para rato (el
contrato del actor comprende ¡nueve! películas), en esta aventura entra casi de
invitado, igual que un Halcón un tanto desubicado, como lo estuvo Scarlett
Johanssonn en Iron Man 2. Pero, qué importara eso. Sus personajes molan
demasiado, y para eso están estas películas.
jueves, 1 de mayo de 2014
2014/8: The Amazing Spider-Man 2
La nueva entrega del innecesario reboot enmienda en parte
los errores de la sosísima The Amazing Spider-Man, pero sigue sin ofrecer nada
que le haga sobresalir frente a la racha de éxitos que acumulan sus
competidoras Fox y Marvel Studios. Como en la primera ocasión, la frescura y la
química de la pareja protagonista soportan casi todo el peso de la película
cuando ni la acción ni el villano dan la talla. Y si ya tuvimos un villano
nefasto la última vez, que se perdonaba porque en el fondo era un “Spider-Man
Begins”, para esta ocasión esperábamos un villano en condiciones. Si “Amazing
Spider-Man 2: El Poder de Electro” tiene un villano destacable, desde luego no
es el del título. El Electro de Jamie Foxx es irrisorio, casi autoparódico,
cuyo posterior desarrollo nunca llega a funcionar al cargar con uno de los orígenes
más absurdos (en el mal sentido) que recuerdo. Nunca sé cuando tengo que
tomármelo en serio y cuando tenerle respeto, y aunque es vistoso, ni siquiera
en las escenas de acción destaca demasiado.
Para mayor sorpresa, y lo que salva a la película del
desastre, es el “tapado”, el Harry Osborn de DeHaan. Sin llegar a aparecer como
Duende Verde hasta el final, su transformación de sufrido amigo emo-hipster de
Peter a villano es interesante, con algunas licencias pero muy bien llevada en
general. Solo espero que en futuras entregas den a este personaje el protagonismo
que merece, porque en esta película se come la pantalla, sobre todo en
comparación con Electro. De hecho, la película mejoraría enormemente si este
fuera el único villano, con su correspondiente aumento de tiempo de pantalla. Y
acción, claro. Porque el Duende solo aparece en una brevísima escena final la
cual lleva al tan anticipado momento cumbre. Que es, sin duda, lo mejor de la
película, y podría haber sido mucho mejor con un mayor desarrollo del personaje
de Harry, que de más sentido a su acto final.
Si bien la película es disfrutable, flaquea en demasiados
puntos como para ignorarlos. De la primera entrega viene con el lastre del
misterio de la muerte de sus padres, cosa que prometieron revelar en esa
película y no hicieron. Lo dejaron para esta, cuando el interés ya ha
desaparecido y solo entorpece el ritmo.
Pero lo peor de la película, con independencia de quien sea
el villano, es la acción. Y si antes venía alabando la monstruosa acción de El
Soldado de Invierno, en este caso todo lo contrario. Me preocupa que, con
honrosas excepciones como la del Capi, a los directores actuales se les haya
olvidado rodar acción de verdad, la de especialistas, cartón piedra, maquetas y
explosiones controladas. De la escasa acción que hay en la película, toda sufre
de un excesivo abuso de CGI, que al igual que pasaba con Man of Steel, me hace
preguntarme si estoy delante de una película o una secuencia Quick Time Event
de un videojuego. Y no me sirve la escusa de que es un superhéroes demasiado
complejo como para darle vida sin usar CGI: ahí tenemos la trilogía de Raimi
para atestiguar que no es cuestión del personaje, sino de los técnicos. La
mayoría de la “espectacular” acción consiste en zarandear los muñecos digitales
de Spider-Man y Electro en largos (y falsos) planos donde absolutamente ningún
elemento parece real, y por tanto susceptible de provocar alguna emoción más
allá que observar de los efectos especiales. Efectos que muchas ocasiones son
mediocres, como esas horribles explosiones CGI que ahora están en todas partes.
Todo este problema con la acción puede parecer exagerado,
pero es un síntoma real del Hollywood de los últimos cinco años. Intentan tapar
la falta de originalidad y/o habilidad a la hora de rodar escenas con especialistas
que recurren a un CGI muchas veces mediocre para escudarse y salir del paso.
Una buena prueba de ello también se encuentra en esta película: si en sus
enfrentamientos contra Electro mueven la cámara y las personajes en acrobacias
imposibles con una fluidez exquisita (aunque muy lejos de resultar
emocionante), en la pelea del prólogo, entre dos personajes sin superpoderes,
la cámara empieza a agitarse a lo loco sin ninguna justificación argumental, en
un pobrísimo intento de dar dinamismo a la pelea que solo provoca dolor de
cabeza.
El mayor problema de la película es que se siente como un
capítulo de transición hasta la siguiente entrega y los sucesivos spin-offs,
donde, una vez establecido el personaje, puedan desarrollar villanos a la
altura. Por eso busca cerrar todas la subtramas abiertas en la anterior
película, y al igual que pasó en Spider-Man 3, demasiado contenido entorpece el
ritmo y desarrollo natural de la trama, que adolece a la cohesión de la
película con una introducción, nudo y desenlace demasiado difusos. Nada de esto
es demasiado grave: es mucho más disfrutable que la primera entrega, y su
clímax, anunciado y spoileado de mil maneras diferentes por la campaña promocional
más desastrosa en mucho tiempo, compensa de sobra su irregular precedente.
Comentar es entrar en terreno de Spoiler (no sé si lo sigue siendo a estas
alturas), pero basta decir que es lo suficientemente genial como para perdonar
todos los fallos que presenta esta aun joven franqucia y tener una visión
optimista para futuras entregas.
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