lunes, 3 de febrero de 2014

2014/2: El Lobo de Wall Street


Segunda película del año, porque técnicamente es de 2014, pero realmente el año cineástico no empieza realmente hasta febrero, así que la deberíamos considerar como una de las últimas películas de 2013. Sea como sea, una de las mejores películas que veré en los próximos doce meses. Poco queda por decir que no se haya dicho ya de esta película, así que seré breve: El Lobo de Wall Street es una apuesta segura, una película que es imposible no disfrutarla durante sus tres horazas.

Por muy disparatada que parezcan las situaciones de la película, la realidad supera a la ficción, y poca ficción hay aquí prácticamente todas las escenas que suceden están corroboradas como auténticas por el propio Jordan Belfort, autor del homónimo libro del que Scorsese extrae escenas exactas. Por tanto, la grandeza de El Lobo de Wall Street radica en su puesta en escena, un montaje brillante y vibrante que no da un minuto de respiro, para mayor lucimiento de un Di Caprio que pide a gritos su primer Óscar, eso sí, acompañado de un plantel de secundarios de lujo.


Es, además, una de las películas más entretenidas del año. Y aunque la palabra “entretenida” se suelta muy a la ligera, aquí adquiere una dimensión especial. Pocos directores son capaces de introducirte tanto en la acción sin que el interés decaiga en ningún momento, y menos en una película tan gigantesca como esta. Poco más que añadir: película redonda, seria candidata a Óscar, de las mejores de Scorsese. 

miércoles, 29 de enero de 2014

2014/1: El Único Superviviente


Primera película y primer estreno de 2014. El Único Superviviente trata la historia real de una misión de los SEALs en Afganistán en 2005 de la que (¿spoiler?) solo queda un superviviente. Y vamos al grano ya: mucho se le ha achacado a la película de estar llena de patriotismo y propaganda militar estadounidense. Sí, es verdad. La película está hecha para glorificar a todos los soldados caídos, su valentía, su heroicidad, su todo. Que eso te haga llorar de emoción o te de arcadas es ya otro asunto, y no me apetece hablar de eso ahora. De lo que sí me apetece hablar es de la factura técnica de la película, que es cojonuda.

Sí, ya sé que los efectos especiales, sonoros y demás son totalmente secundarios a la trama y los personajes, pero en una película que es un tiroteo sus tres cuartas partes del metraje, creo que es importante dedicarles un párrafo. El realismo absoluto queda patente desde el inicio, con imágenes de archivo de entrenamientos militares, que es la máxima del director Peter Berg  (el de Battleship…). Más allá de las chorradillas de meter militares reales entre los extras, las escenas de acción lucen de maravilla, aunque maravilla, en este caso, signifique múltiples impactos de bala y caídas por acantilados. El trabajo de especialistas, maquillaje y sonido es excepcional, y conforman algunas de las mejores escenas de guerra que he visto.


Eso sí, una cosa es que las escenas de acción (casi toda la película) sean excelentes, y otra, que consigan unir acción con emoción, y en esto, desgraciadamente, la película falla. Sí, tiene sus momentos slow mo en las muertes (sólo en las americanas, tranquilos), y mucha escena de vida militar, con el obligatorio personaje con mujer embarazada y esas cosas. Pero nunca se establece verdadera conexión del espectador con los personajes de la pantalla, lo cual, en una película con tantas muertes y cinco minutos de fotos en los créditos, lastra mucho la experiencia global. Paradójicamente, solo las balas consiguen emocionar, lo cual tampoco es necesariamente malo, solo lo alejan de convertirse en un clásico del género. Su crudeza y realismo harán las delicias de todos los apasionados al mundillo militar, con ganas de nuevas dosis de heroísmo tras La Noche más Oscura. O a los masocas.

lunes, 27 de enero de 2014

Cine de 2014


Con esa foto tan bonita del cine de mi barrio, otra víctima más de la crisis, la piratería, las mutisalas, la subida del IVA y la alineación de los planetas, comienzo esta nueva etapa para mi humilde blog. Estos últimos días mi timeline cineástica se ha llenado de tops y rankings de cine de 2013 de todos los colores: las mejores, las peores, las sobrevaloradas, las infravaloradas, las tapadas y hasta las españolas, sí sí, en serio. El caso es que los veía y me deprimía: este año he visto menos de lo usual, y de lo que he visto, casi todo ha sido morralla. Si hacemos balance, mi top cinco de películas que he visto en el cine este año lo compondrían La Chaqueta Metálica, Taxi Driver, Pulp Fiction, Parque Jurásico y ya si eso, Gravity. Cuando recuerde 2013, no recordaré esa película que me haya emocionado antes, durante y después del visionado. Si acaso, recordaré la pequeña pantalla, la del ordenador, caro, siendo Breaking Bad la serie del año, del siglo y del milenio (tranquilos si os la perdisteis, este año hacen el remake colombiano Metástasis que tiene una pinta brutal).

Por eso, quiero comenzar con este proyecto de comentar cada película que vea este 2014 en el cine, sin excepción. Que es lo que debería estar haciendo ya, que yo era el crítico cineástico, pero soy demasiado vago y también tengo exámenes y cosas. Así, al menos me obligo a escribir siempre que vuelva del cine, aunque sea solo unas líneas, que también veré morralla de la buena y en abundancia. De esta forma, aunque 2014 sea igual de meh que 2013, al menos las tendré todas archivadas y ordenadicas. Eso si aguanto con esto más de tres meses, que no lo garantizo tampoco, pero yo lo intento. Y ya voy mal, que en lo que llevamos de año solo he ido una vez al cine y el día de Año Nuevo, al menos la película era buena y no empiezo esto con mal pie.

viernes, 9 de agosto de 2013

Crítica de The Place Beyond The Pines

The Place Beyond the Pines,  o Cruce de Caminos en España (donde ni siquiera se ha estrenado), es una de las películas más sorprendentes que he visto en mucho tiempo. Una maravillosa puesta en escena acompaña a una historia llena de emoción, que corre a cargo de un impresionante reparto. Ryan Gosling no para de demostrar que es uno de los mejores actores de su generación, en este caso con un papel que recuerda mucho a Drive y que protagoniza los que de lejos son los mejores momentos de la película. Bradley Cooper sorprende en el que quizás sea su mejor papel hasta la fecha, y todo el reparto de secundarios (Eva Mendes, Ray Liotta, Ben Mendelsohn, el joven Dane DeHaan) es espléndido.



Pero lo que podría haber sido un nuevo Drive a mayor gloria de Gosling, toma de repente un giro totalmente inesperado. The Place Beyond the Pines se compone de tres partes perfectamente diferenciadas que, desgraciadamente, van de más a menos, o de más a menos más.  La primera parte es brillante, es de lo mejor que he visto últimamente en cualquier película, una auténtica delicia. La segunda parte se vuelve algo más tópica, aunque Bradley Cooper brilla en momentos excepcionales. La tercera parte es la más floja de las tres, aunque es también excelente, y corre a cargo de dos jóvenes revelaciones, especialmente Dane DeHaan (Chronicle).



En realidad, las tres partes son geniales, llenas de grandes interpretaciones y momentos de pura emoción. El problema es que, al mismo tiempo que engrandece la historia, la entorpece. Hay algunos fallos de continuidad, y la segunda parte se siente un poco fuera de lugar: es una interesante trama de corrupción policial pero que no añade realmente nada a la trama principal, y que podría haberse recortado para aligerar metraje (140 minutos).




The Place Beyond the Pines sufre un extraño problema: el punto de inflexión que hace crecer la historia y la hace muy original, le provoca al mismo tiempo el efecto inverso: que echemos de menos la emoción y sencillez de la primera parte. Aún así, se trata de un defecto mínimo, que algunos considerarán una ventaja. Porque esta película es una auténtica maravilla en todos los sentidos: una maravilla visual, con una fotografía preciosa, personajes con los que conectar, con los que sentir emociones, transmitidas por excelente interpretaciones. Una de las mejores y más originales películas del año… aunque no sé de cual.

jueves, 8 de agosto de 2013

Crítica de Olympus Has Fallen (Obejtivo: La Casa Blanca)

Olympus has fallen, o como dice su aburrida traducción, Objetivo: La Casa Blanca, es un perfecto ejemplo de un tipo de películas que ya no se hacen. ¿Películas de acción? A montones, claro. Pero PG-13. Aquí eso no importa mucho, pero en EE UU, que una película sea R (restringida) puede afectar mucho en taquilla. Por eso siempre se busca suavizar acción, sangre, tacos o tetas para hacerla PG-13 (pueden ir menores de 13 supervisados por adultos).



Y si a una película de acción le quitas la violencia, pues no es lo mismo. ¿Violencia explícita, visceral, brutal, sin sentido? Puede, pero hay películas que su único  cometido es ofrecerla. Suelen ser malas películas, malos guiones, personajes planos y tópicos. Pero una, de vez en cuando, se disfruta. Y Olympus Has Fallen cae justo en ese “de vez en cuando”.



Cuando Die Hard 5 nos falla estrepitosamente, Olympus Has Fallen viene a ocupar su hueco como la secuela de La Jungla de Cristal que debería haber sido. De hecho, casi parece un remake de la primera entrega, con Gerald Butler como el héroe improvisado, cambiando el sarcasmo por la brutalidad, los rusos por los norcoreanos y el Nakatomi Plaza por la Casa Blanca.

Olympus Has Fallen es una película estúpida, inverosímil, exagerada, brutal, violenta, y eso la hace absurdamente divertida. Una secuencia de acción tras otra sin apenas tiempo para descansar, rodadas con una sorprendente agilidad, sin esconder nada, y con unos aparatosos y baratos efectos CGI, que por otra parte funcionan bien y se ajustan al tono general de la película.



Es, en definitiva, una película de acción como Dios manda, espectacular por momentos, como el asalta inicial a la Casa Blanca, que me dejó literalmente sin respiración como ningún blockbuster con cinco veces más presupuesto lo ha conseguido. Una película que no aspira a llevarse ningún premio, ni a romper la taquilla, ni siquiera a conseguir buenas críticas, sino a ofrecer el inmoral placer de ver a un montón de gente pegándose tiros, dándose hostias, volando cosas y rompiendo cristales. A mucha gente no le gustará, pero en vez de criticarla y decir que es una puta mierda, (que probablemente lo sea), deberían preguntarse qué coño hacen viendo una película así. Mientras, los fans de este tipo de películas deben apuntarla: Olympus Has Fallen es sorprendentemente una estupenda película de acción.


miércoles, 7 de agosto de 2013

Crítica de Pacific Rim

Más allá de los resultados de la taquilla, Pacific Rim será, para mí, el mayor éxito y el mayor fracaso del verano. Paradójicamente, una película cuyas influencias del anime, el manga y la ficción japonesa en general no esconde, sino que anuncia orgullosamente como uno de sus grandes atractivos, se siente como la más original y fresca del verano, y al mismo tiempo, la más vacía.



 El mundo creado por Guillermo del Toro evita cualquier atisbo de sentido y lógica, para mayor gloria de los “Jaegers”, únicas e indiscutibles estrellas de la película. Sus 2500 toneladas de alucine (cita literal del guión) dando palizas a los “Kaiju” es la acción más absurda, desproporcionada y divertida que se ha rodado (o renderizado) en mucho tiempo. Un auténtico espectáculo que exige la pantalla más grande, el sonido más envolvente, el 3D más profundo, las palomitas más sabrosas y el aire acondicionado más fresquito. Porque, no digo nada que no se haya dicho ya miles de veces, pero Pacific Rim es una película de robots y monstruos dándose hostias. Punto. Eso es algo que se sabe al ver el tráiler, así que el hecho de que ni el guión ni los personajes estén a la altura no debería ser grave, ¿no?



Lo cierto es que una película que falla tan estrepitosamente en estos aspectos lo tiene muy difícil para resultar memorable. El excelente trabajo de diseño artístico, fotografía y efectos especiales de Pacific Rim es el envoltorio de un producto vacío. Es como cuando te dan un regalo envuelto en el papel más bonito, lleno de dibujos y colores, pero que solo guarda en su interior una caja con unas serpentinas y un par de caramelos. En este caso, la caja de Pacific Rim se compone de personajes muy faltos de carisma, que nunca llegan a conectar con el espectador, envueltos en una historia llena de topicazos fáciles que denota una alarmante falta de interés durante su escritura que, obviamente, se traduce en falta de interés para el espectador durante el visionado, que solo quiere que pase rápido este coñazo para poder ver las peleas de una puta vez. Peleas que se desarrollan prácticamente en su totalidad en la última media hora de la película, lo cual afecta gravemente al ritmo de la película.



Y sí, las interpretaciones no están mal, hay algún personaje simpático y la trama secundaria resulta más o menos interesante. Pero al final Pacific Rim queda como una película muy irregular. La acción, la cinematografía y la premisa de Pacific Rim es brillante: se nota un gran talento al crear un mundo que, sin embargo, acompaña a un guión muy pobre tanto en concepción como en realización.



Pacific Rim ofreció lo que prometió, ni más ni menos: robots y monstruos en peleas gigantescas.  Pero aparte de estos brutales momentos (que no son tantos como cabría esperar), no hay ninguna razón para recordar a Pacific Rim como el producto redondo que podría haber sido. De momento, deja un amplio margen de mejora para secuelas que espero que haya, y que quizás convierta a Pacific Rim en la franquicia que por su originalidad y magnitud se merece ser.